Soy monógama, siempre he sido monógama, contuve tanto
la risa como cuando estas en un lugar solemne y apreté los dientes al escuchar
esta expresión de mi acompañante, no sabÃa cómo responder ante semejante
arrebato de sinceridad, solo seguà escuchando, ella relato con detalle sus dos
anteriores relaciones, yo solo escuché, apenas me anime a preguntar un par de
cosas para comprobar que escuchaba atentamente, eso hacemos las personas que
ponemos atención y no nos gusta molestar, a mà no me gusta molestar o insistir,
cuando terminó su relato se me vinieron imágenes, oraciones, ideas de la gente
que habÃa conocido, y todo parecÃa indicar que ella era todo lo opuesto, aun no
sé si decir opuesto mejor u opuesto peor, pero la veÃa con una sinceridad
enorme, casi aplastante que no podÃa dejar de pensar en eso, y porque no me
gusta molestar ni insistir, nunca le dije que era la persona más monógama y
sincera que habÃa conocido.
Apenas pase unos dÃas con ella, llenos de charlas
bobas, divertidas sin tener que ir a un lugar concreto, hablaba cómodamente yo
siendo un tipo que cree que se tiene que hablar solo cuando hay algo que decir,
y a ella no le querÃa decir nada pero las palabras se escapaban sin pedir
permiso, me sentà extrañamente cómodo sin darme cuenta, asà se debe sentir esa
gente que habla y habla y nunca dice nada, yo creo que dije muchas cosas, nunca
sabré si ella me entendido pero me bastaba con saber que ella hacia el intento
de hacerlo, que sabÃa qué iba a decir o como me iba a comportar, que ridiculez
estoy diciendo, como diablos esta chica podÃa saber que iba a decir o si me iba
a reÃr o no, o si iba tomar de su botella o no, o si la iba a tocarla o no, yo
que sé, la maldita podÃa completar la fresa que yo estaba terminando de decir
sin que yo sepa que decir, y no se lo dije, no le dije que me estaba dejando en
jaque en cada jugada, por lo de molestar e insistir no se lo dije. Pero cuando
conoces a alguien que completa la oración y quizá ni cuenta se da, es como que
ya te conocÃa de antes, pero yo nunca la habÃa visto ni en mi mejor sueño húmedo
la habÃa visto, ni me podÃa imaginar que
podÃa existir alguien asÃ, y mejor aún como me podÃa yo imaginar que podÃa
conocer a alguien asÃ, la chica no era la más guapa que habÃa conocido, pero
que importaba eso, podÃa hablar, podÃa hablar con ella de una manera fluida
casi que si le cuento esto a mi madre ni me creerÃa, yo disponiendo de temas
para darle vuelta y vuelta sin decir nada, era completamente hermoso.
Todo tuvo más sentido cuando ella me dijo de la forma más
directa y sin titubear “me caes muy bien, y sé cómo eres, te pareces mucho a mi
ex novio, yo nunca lo pude olvidar –ella continuo- aun hablamos recuerdas que
te dije que él era mi novio de toda la universidad que fuimos como esposos pero
que él me dejo, luego de un tiempo volvimos intentarlo y ya nada era como
antes, pero ahora somos amigos o algo asÔ, yo solo escuche una vez más
haciendo un par de preguntas vagas para confirmar que estaba escuchando
atentamente, y no sabÃa que querÃa decir con eso, pero no pregunte porque no me
gusta molestar e insistir, ella prosiguió, por eso nos llevamos bien y siguió
caminando. No sé a dónde me mando o a donde me mande voluntariamente, yo solo sé
que me fui sin molestar e insistir. Cuando dejamos de vernos ella se despidió
como si no me volviera a ver más, yo me despedà como suelo hacerlo al final de dÃa
con alguien que me agrada porque que sé que lo veré al dÃa siguiente o a la semana
siguiente, asà que fue una despedida corta. Nunca le dije si nos volverÃamos a
ver porque entendÃa que sÃ, que nos volverÃamos a ver pronto, que no habÃa que
despedirse de esa forma tan efusiva, que los amigo se vuelven a ver siempre,
que tampoco lo hice porque no me gusta molestar ni insistir, porque siempre he
creido que las personas son lo peor que le pudo pasar a la raza humana me
acuerdo que tu existes, que no estás solo en mis recuerdos, que no te cree una
de esas noches que puedo crear todo pero que a la mañana siguiente se me cae
todo el castillito de naipes, sé que existes, que estás ahÃ, que tengo fotos
tuyas, que tengo muchas fotos tuyas en la computadora y en el recuerdo, que
también tengo tu número y tu correo pero también sé que no te voy a llamar ni escribir
otra vez, porque no me gusta molestar ni insistir.